Antes de poder pasear por sus calles y sufrir las impresionantes cuestas, nos recibe Quete (hombre tierra). El papel de este compañero es fundamental en el desarrollo del proyecto, ya que es el encarado de tener todo listo a nuestra llegada, en cada uno de los puertos por los que pasamos. Un plano y unas indicaciones nos sobran para pegarnos una cena maltesa, a base de hamburguesas y licores de la tierra. Pero la cosa quedó en un intento de conocer en profundidad la ciudad, ya que al día siguiente tocada trabajo: aferrar, limpiar, más aceite, arreglos de las velas altas, etc. A los días posteriores le siguieron algunas visitas institucionales y la oportuna jornada de puertas abierta, para el interesado en el tema: casi 3000 visitas.
En un primer momento el jueves mismo, partíamos rumbo a Israel (próximo destino), pero las condiciones de viento y la mar nos ha permitido dedicar dos días más a labores de mantenimiento del galeón. El famoso levante que llega a Cádiz y se convierte en dulce locura, a ritmo de tres por cuatro, debe de nacer por esta zona del mundo, ya que azota bien y con furia. Esperamos poder zarpar en unas horas.
Comentaros, a modo de anécdota, que durante la navegación de Málaga a Malta se han sucedido tres hechos importantes: 1) Se ha puesto en marcha las Crónicas de a bordo, en las que cada día uno de los tripulantes refleja lo que sucede en torno a nuestro quehacer diario. 2) Abrimos oficialmente la biblioteca del barco; en algunas ocasiones, en diferentes puertos, hay personas o entidades que nos entregan un detalle, en forma de libro, y nosotros –gustosamente- damos cabida en un rincón del barco. Un rinconcito que ha encontrado su espacio a fuerza de ganas por parte de la tripulación, ya que se han podido registrar 110 obras en préstamos, para matar las horas de tiempo libre, o simplemente, hacernos compañía en el catre. Aún quedan compañeros por entregar los libros que trajo, con lo que esperamos que la biblioteca siga sumando, y sobre todo, se use con asiduidad. 3) El Galeón alcanza sus primeros 9 nudos de velocidad, tan sólo con la ayuda de las velas.

Para que la familia se quede más tranquila, y cumpliendo con lo prometido a mi amigo Julio, os leo parte del menú que hemos podido degustar en la última travesía:
- Lentejas
- Empanada de Jamón de York, queso y dátiles (Regalo de la familia Rivera)
- Pasta.
- Potaje de chícharos.
- Arroz con salchichas.
- Guiso de patatas con chorizo.
- Jamón Serrano (Regalo de la familia del Capitán)
- Garbanzos con chorizo.
- Puré de patatas con huevo duro.
- Marisco: Gambas y bocas (Regalo de la familia Rodríguez)
A todo esto hay que sumar bastante fruta (Manzana, fresas y naranjas), y algún que otro chocolate que la Guardia C ha tenido a bien ofrecer en algún momento especial.
Hasta el momento, y a la espera de poder vernos con buen viento pronto, me despido y os deseo lo mejor.
Un saludo.